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Platea 12,00€ 255

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Torquemada. Bravo teatro
Teatro , 22 de octubre 20:30 Teatro Municipal
Torquemada. Bravo teatro
Description
“Todo muchacho despabilado ,nacido en territorio español, es dramaturgo antes que una cosa más práctica y verdadera”. En esta reflexión de don Benito Pérez Galdós extraída de sus “Memorias de un desmemoriado”, no exenta de ironía, está la clave de la relación que mantuvo nuestro autor con el teatro. Desde el principio, Galdós elige la palabra dramática como expresión artística más directa para comunicarse con el público. E irá de la novela al teatro y del teatro a la novela de una manera casi obsesiva. El gran renovador de la narrativa española contemporánea, a la altura de Cervantes, paradójicamente no abandonará nunca el teatro. Al hablar hoy del teatro de Galdós no debemos ceñirnos a la veintena de textos dramáticos que escribió para la escena. Esto sería una labor reduccionista. Debemos adentrarnos con valentía en su universo narrativo porque todo él está contaminado de teatro. Aceptada esta premisa la responsabilidad de llevar a las tablas la palabra de Galdós es completamente nuestra. En el teatro y en la novela, Galdós siempre buscaba la verdad, la autenticidad. Esta es su modernidad. Su revolución en la narrativa no le quita mérito a su revolución teatral. Fue un renovador de la obsoleta y decadente escena española de finales del siglo XIX y principios del XX. Y estaba en contacto con todas las corrientes europeas, representadas por figuras como Ibsen, Strindberg, Wilde, Shaw, Antoine, Jarry, Pirandello, Chejov y Stanislavski, por supuesto. El espíritu del Año Galdós tiene que estar en sintonía con el talante artístico que impuso en toda su obra. Su realidad está más cerca de la nuestra de lo que podría parecer a simple vista. Don Benito escribió a pie de calle. Y nuestra celebración tiene que ser ante todo popular, en el sentido más verdadero del término. Y si me apuran, utópica. Hemos decidido llevar a la escena la tetralogía de las novelas de Torquemada (1889-1895): Torquemada en la hoguera, Torquemada en la cruz, Torquemada en el purgatorio y Torquemada y San Pedro. La versión la ha realizado Ignacio García May. Torquemada es el personaje masculino más sólido, rotundo, complejo y por lo tanto moderno de toda la literatura galdosiana. Ahí está redivivo, con toda su historia a cuestas, para hacer realidad las palabras de uno de sus personajes: “¿Qué hizo Dios al crear al hombre más que fundar el eterno sainete?”. He aquí Torquemada el Peor, como se le conocía en el barrio; porque decían que comparado con este, su antepasado, aquel que pasaba a los herejes por la parrilla, era un bendito. He aquí el usurero Torquemada, también llamado el Cerdo y el Monstruo; el habilitado de ese infierno, en el que mueren desnudos y fritos los deudores: hombres con más necesidades que posibles. Torquemada se transformará en don Francisco, empresario de éxito. El usurero convertido en financiero (el mismo oficio en versión decorosa). De ahí a senador y para florear su curriculum, nunca estará de más un título nobiliario: marqués de San Eloy. Gran periplo el de este Hombre hecho a sí mismo. Se ha dicho que Galdós se pasó la vida entera revisando la historia de España. Me atrevería a decir que tampoco quiso ser ajeno a la historia de Europa. El autor canario era un autor europeísta convencido. Ya va siendo hora de situar a nuestro autor en la órbita europea. Y con el relieve internacional que se merece. Galdós vive el lento ocaso de un mundo antiguo, tiempos convulsos a nivel político y social. El dinero, la fortuna, son los nuevos dioses finiseculares; los usureros, los cambistas, los banqueros; la nueva jerarquía eclesiástica. Y Galdós tiene la necesidad de dar vida a su Torquemada en ese momento histórico. En Europa, los Balzac, los Zola, los Tolstoi, los Dickens, los Dostoievski hablan también del dinero y sus acólitos, de los avaros, de los usureros... también de los abusos políticos y de los cambios sociales. Estamo en pleno siglo XXI, aún bajo los efectos de la gran crisis y en el epicentro de una pandemia. No hay momento más propicio para degustar a Galdós. Los entendidos de la cosa crítica siempre han dicho que la crisis era económica, pero también de valores. Y ahí aparecen con todas sus potencias Galdós y su Torquemada. Galdós a sus cincuenta y tantos años es un hombre maduro en la escritura y en la vida. Y un maestro del diálogo y la ironía, la argamasa de este sainete tragicómico. Y viene para advertirnos que todo negocio que pase por la explotación de los débiles, de los desfavorecidos, tiene un nombre feo, desagradable. El nombre es usura y quien lo ejerce, USURERO. Para este mal sí hay vacuna, se llama ética o moral, y está en nuestra conciencia. Juan Carlos Pérez de la Fuente